martes, 24 de enero de 2012

Una proteína podría prevenir el daño cerebral

Un equipo internacional de investigadores ha identificado la proteína Axin2 como una posible nueva diana terapéutica para reducir el daño cerebral causado por la falta de oxígeno en ratones recién nacidos.


Las lesiones de la sustancia blanca (una parte del sistema nervioso central compuesta de fibras nerviosas cubiertas de mielina) surgen de la incapacidad de los oligodendrocitos de formar células de mielina, una lipoproteína que rodea los axones de las neuronas y permite la transmisión de impulsos nerviosos.

Este tipo de lesiones se observan en las parálisis cerebrales, en la falta de oxígeno en neonatos (hipoxia) y en los adultos con esclerosis múltiple.

Hasta ahora, no existe ningún tratamiento para solventar este déficit. Un estudio internacional ha identificado una posible nueva diana terapéutica con la que diseñar fármacos que impulsen la formación de mielina en el cerebro de neonatos y adultos. Se trata de la proteína Axin2, que interviene en la regulación de beta-catenina, miembro de una red de proteínas implicadas en la embriogénesis y el cáncer.

Los investigadores observaron que Axin2 estaba presente en las ‘inmaduras’ células precursoras de oligodendrocitos (OLP’s, por sus siglas en inglés) localizadas en las lesiones de la sustancia blanca de los ratones recién nacidos, que habían sufrido daño cerebral por hipoxia. Para estabilizar los niveles de esta proteína y promover la función de los oligodendrocitos, los expertos usaron una molécula inhibidora denominada XAV939.

Según el estudio, “Axin2 es un regulador esencial de la remielinización (por la que las conexiones entre las neuronas se recubren de nuevo con mielina) que podría servir como agente farmacológico en la reversión del daño cerebral”.
 

Las ''aves de ciudad'' tienen el cerebro más grande.

Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) revela que las variedades de aves que han logrado adaptarse a los entornos urbanos poseen un cerebro más grande en relación a sus tamaños corporales que las que viven fuera de ellos. Según el trabajo, publicado en la revista Biology Letters, el cerebro de las especies asociadas a entornos urbanos, como el carbonero común (Parus major) y la urraca (Pica pica), es un 20% más grande que el de aquellas que permanecen alejadas de él, como la oropéndola (Oriolus oriolus). “Las ciudades son ambientes novedosos y complejos para la fauna, por lo que resultan un reto para ella”, afirma uno de los autores del trabajo, el investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana Alejandro González. 

La comparación se ha realizado con datos de 82 especies del grupo más numeroso de aves: las paseriformes. Este grupo se caracterizar por su pequeño tamaño, por formar nidos y por cuidar de sus crías que nacen con niveles muy bajos de desarrollo. “Son la mayoría de las aves que se ven en las ciudades y, la mayor parte de ellas pueden ser denominadas cantoras”, explica el investigador.

Las variedades analizadas pertenecen al entorno urbano y los alrededores de 12 ciudades representativas de Francia y Suiza. De ellas, 38 son capaces de criar en el núcleo urbano mientras que las otras 44 tienen presencia en un área de casi 2.600 kilómetros cuadrados alrededor pero no registran asentamientos en el centro de la ciudad.


Compuestos químicos vegetales para futuras aplicaciones farmatológicas

 Científicos de la Universidad de Cádiz preparan unos compuestos químicos que se encuentran en algunas plantas y que presentan actividades biológicas relacionadas con su defensa frente al entorno. Estas tienen gran variedad de propiedades con posible aplicación médica, ya que son anti-bacterianas, anti-fúngicas, anti-virales e inhibidoras de la absorción de alcohol.

  
 Estas sustancias son una de las familias de productos naturales más abundantes y con mayor espectro de actividades biológicas. Son compuestos químicos que, liberados por una planta, ejercen su acción en otra, ya sea de forma beneficiosa (colaborando en su germinación y desarrollo) o perjudicial (impidiendo que la otra planta crezca cerca de la que libera estas sustancias). El interés por estas moléculas se remonta al uso de ciertas plantas como remedios en la medicina popular. Por ejemplo, la camomila evita el estrechamiento de los vasos sanguíneos y se utiliza como remedio para tratar la migraña; y los extractos de árnica para el tratamiento de procesos inflamatorios crónicos.
Para analizar las propiedades beneficiosas de estos compuestos, un equipo de investigación del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Cádiz, desarrolla un proyecto de excelencia con el objetivo de preparar nuevas sustancias químicas presentes en algunas plantas que sirven como defensa ante el entorno a partir de otras sencillas de fácil acceso presentes en extractos de plantas.
Pero precisamente el amplio espectro de sus propiedades biológicas se convierte en uno de los principales problemas para su aplicación con fines terapéuticos: la baja selectividad. Esto implica que si un compuesto es muy activo, puede a la vez beneficiar y perjudicar.

martes, 17 de enero de 2012

Prótesis de silicona ligadas al cáncer


Las autoridades sanitarias francesas han aconsejado a las cerca de 30.000 mujeres que en su día se implantaron prótesis mamarias de la empresa PIP (Poly Implants Prothèses) que vuelvan a operarse para retirarse la silicona. El Instituto Nacional del Cáncer (INCA) ha confirmado que el gel utilizado por esa marca era defectuoso, no es conforme a las reglas europeas y puede rasgarse provocando inflamaciones y, quizá, cáncer, aunque esto es solo una sospecha. El Estado se hará cargo de todos los gastos médicos, aunque solo sufragará el reimplante a las pacientes que se reconstruyeron los senos tras sufrir un cáncer.
En España, el Ministerio de Sanidad aconseja a las implantadas con esta marca que se hagan controles adecuados, aunque no ha podido cuantificar el número de portadoras. Los implantes se retiraron del mercado español en 2010, tras la alerta de las autoridades francesas en la que se informaba de riesgo de rotura, aunque un portavoz de Sanidad asegura que no se han detectado casos de este tipo. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda desde la retirada de las prótesis que todas las mujeres que las llevan se hagan un seguimiento médico constante. De momento, aseguran, no se contempla la posibilidad de pedirles que se las extraigan.
Las autoridades sanitarias desconocen cuántas prótesis mamarias PIP se implantaron en España. El único en dar esa información de forma fiable, la empresa, quebró y no ofreció esa respuesta a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, aseguran. Sanidad mantiene que las mujeres deben estar tranquilas: El sistema de vigilancia no nos ha informado de ningún incidente y las pruebas no han mostrado evidencias de que los implantes contengan elementos genotóxicos. La única recomendación por el momento es la de un seguimiento médico constante.
Según estudios hechos por científicos de la FDA, todos los implantes de silicona eventualmente se rompen o se quiebran. Esto ocurre mayormente dentro de los diez primeros años de tener implantes de silicona. Muchas veces ocurre sin que las mujeres detecten ningún síntoma. Cuando la silicona se escapa de los implantes rotos, esta puede migrar y depositarse en el tejido saludable del seno, en los pulmones, en los nódulos linfáticos y en otras partes del cuerpo de donde muchas veces se hace muy difícil o casi imposible remover la silicona. Este acontecimiento y la necesidad subsecuente de que la mujer se someta a una cirugía para remover la silicona se considera como complicaciones locales en vez de enfermedades. De cualquier manera, causen enfermedades o no las causen, este hecho es un indicio de que los implantes no son seguros.